A MI MAESTRO JUAN ANTONIO CEBRIÁN 22/10/2009, Escrito por: ESTEBAN SÁNCHEZ ROSADO
Este texto lo escribí para el periódico universitario AulaSur, de la Universidad Rey Juan Carlos. Con esta contraportada quise rendir homenaje a Juan Antonio, a quien recuerdo muchísimas veces, como si realmente hubiésemos sido amigos durante años (y supongo que así ha sido). El número salió apenas una semana después de la fatídica noticia, por lo que os podéis imaginar el sentimiento que recogen las líneas que siguen:
"Ya encontraste tu rumbo en nuestra Rosa de los Vientos, querido amigo. Tu barco partió hacia la tierra de los sueños. Lejos, donde acaban todos los mares. Más allá de donde el conocimiento o la imaginación pudieran transportarnos. Atrás quedamos nosotros, Juan, los que hemos crecido contigo, a quienes has alimentado con tu fuerza, tu honor y tu entrega. A quienes has mostrado tu manera de sentir la vida de esa forma en que sólo pueden sentirla los más grandes, que es lo que has sido. Contigo hemos viajado a lugares y épocas remotos, de tu mano,a través del mismo Universo maravilloso al que cantaron los Beatles. Atrás en el tiempo viste crecer a Alejandro Magno, llorar a Julio César, luchar a William Wallace, sufrir a Vincent Van Gogh... viste tanto que no pudiste más que nacer de nuevo y contarnos todo. ¿Recuerdas cuando empezó? Hace ya diecisiete años un joven soñador abrió las puertas de aquella emisora, cargado de discos, y desde entonces enseñó música, con Discos Cero, y ecología, con Azul y Verde. Ese eras tú, Juan Antonio. También fuiste el primero en la radio en hablar de eso tan raro que llamaban Internet, en la Red, y así llegaste a aquel programa en el que, junto a Silvia, tu mujer y compañera, quisiste inventar la radio: Turno de Noche había nacido, con una legión de murciélagos que seguía a aquel Bruce Wayne de las ondas, y tú les arropaste a lo largo de más de mil noches. Desde entonces se unieron José Manuel Escribano, Germán de Argumosa, Fernando Rueda, Jesús Callejo, Carlos Canales y tantos otros locos que tenían ganas de contar lo que nadie contaba, haciendo que disfrutases de tu trabajo y pasión, convirtiéndola en la nuestra. Años después empezaste otro proyecto, La Rosa de los Vientos y, aunque sin tu maestro, como llamabas a Germán, sí te acompañaron los demás, y el equipo creció con Bruno Cardeñosa, Juan Ignacio Cuesta, Tico Medina, Fernando Jiménez del Oso (con el que ya habrás compartido impresiones), Antonio Alcalá, Raúl Shogun y Martín Expósito, “el ser más corrupto de la radio”. Apenas superadas las mil quinientas emisiones, eres tú quien se marcha. Apostaste por un ideal, por unir a las personas con la radio, y te mostraste siempre “encantado y feliz como una lombriz”. En los buenos momentos estuviste con nosotros, y en los malos no pudiste dejarnos, y nos regalaste LRV. De nuevo nos conquistaste. A tu lado acabé el colegio, el instituto, una carrera, y accedí a otra para hacer lo que me enseñaste a amar: periodismo. Tanto nos diste, Juan Antonio, que te debemos todo, y sólo nos quedan lágrimas que entregarte. Ojalá pudieses seguir navegando con nosotros, querido amigo. Desde la cubierta miraremos al cielo, y recordaremos, por siempre, que tú guiaste el barco. Tu Rosa de los Vientos seré..."
Estoy orgulloso de vosotros, por mantener su espíritu y su filosofía vivos. Muchas gracias por todo. Un abrazo, amigos.
Esteban Sánchez Rosado
|