DIALOGOS 12/10/2009, Escrito por: FRACISCO BARTOLOME RODRIGUEZ
Recuerdo que “El Jefe” decía en una canción:"el Taj Mahal, Las Pirámides de Egipto eran únicos, supuse, pero cuando te hicieron hermano, el molde se rompió".
Y es que amigo mío, nadie más te puede igualar, tal vez sea por eso que estas allí donde solo los virtuosos/as están.
Te digo esto porque ayer, como en otras ocasiones, me volviste a hablar y a enseñarme algo más sobre nuestra amada Clio.
Te preguntaras el por qué, pues bien, pues resulta que ayer escuche por primera vez tu pasaje de la historia sobre Sócrates y sentí como si estuvieras todavía aquí.
Quería decirte que me llego al alma aquel acto final en que Sócrates bebía la infame cicuta junto a sus discípulos, sentí esa sensación que tuve cuando supe cómo te fuiste, aquella impotencia y pesadumbre que se adueña de uno ante una sentencia que no debería de haber sido, y pienso que frases nos hubieras dicho para aplacar nuestros desolados corazones por tu partida.
Quisiera preguntarte por aquello que tal vez este vedado a nuestros ojo o nuestras mentes: sobre que hay más allá de las puertas de Tannhauser, sobre si en las puertas el Nirvana Miguel Ángel hizo su gran obra magna, y tantas cosas que quisiera preguntarte.
Si supieras lo que aquí seguimos echando de menos aquella forma tuya de ver la vida y aquella voz cálida que por las noches nos ayudaba a dormir o a pensar que no estábamos solos en el mundo.
Tal vez, algún día la diosa Fortuna me brinde la oportunidad de conocerte en persona en otro lugar y pueda a volver a deleitarme con más pasajes tuyos.
Para terminar, quiero que sepas una cosa donde quiera que estés, aquí la semilla que plantaste crece cada día más fuerte, gracias a tus discípulos que han hecho una escuela en tu ejemplo de virtud.
Quiero despedirme de ti con aquel grito de guerra que nos dejaste:
FUERZA Y HONOR, Amigo mío
|